El Imperial War Museum

El Imperial War Museum

La fundación del Imperial War Museum

La particular naturaleza del Imperial War Museum (IWM) ha convertido sus archivos en una ventana privilegiada para asomarse a la historia del siglo XX desde perspectivas marginales. Este museo fue ideado y constituido durante la Primera Guerra Mundial. En parte como una maniobra propagandística. Y en parte como un sincero intento por registrar la guerra por parte de gobierno e instituciones británicas. La decisión política de fundar el IWM se tomó en marzo de 1917. El lugar elegido, Londres.

El primer ministro, el liberal David Lloyd George, era muy consciente de la importancia de la opinión pública a la hora de canalizar los esfuerzos bélicos. La propaganda se convirtió en uno de los ejes centrales de su política de «guerra total». Por otro lado, la batalla del Somme, que sólo en su primer día (1 de julio de 1916) produjo más de 57.000 bajas británicas, entre heridos y fallecidos, fue un hito fundamental en la creación del museo. Como señala Diana Condell, las víctimas del Somme:

«No eran soldados corrientes o reclutas, no eran hombres que en condiciones normales hubieran considerado adecuada la carrera militar. Eran voluntarios procedentes de todos los estratos de la sociedad, tenderos, profesores, abogados, empleados de la banca, chicos recién salidos de la escuela, obreros, mineros y granjeros, procedentes de cada pueblo y de cada ciudad del país. Quizás por primera vez en la historia británica, el coste de la guerra, en términos humanos, afectó prácticamente a cada familia del país».

El contexto creado por este desastre militar contribuyó a generar el caldo de cultivo ideal para que cuajara la idea de crear un museo nacional de la guerra. Se conmemoraría así el inmenso esfuerzo acometido desde todos los niveles sociales.

Imperial War MuseumEl antiguo hospital psiquiátrico de Bethlem, sede del IWM en Londres desde 1936. Crédito de la foto: Martin Stitchener /CC BY 2.0

La conexión simbólica entre el Somme y el IWM es importante para entender por qué este museo es un lugar privilegiado para abordar historias que puedan resultar de interés para la historiadora feminista. Son historias descentradas, historias desde abajo, historias marginales como aquellas normalmente protagonizadas por mujeres. Un museo erigido sobre los cadáveres de ciudadanos corrientes convertidos circunstancialmente en soldados sólo puede apelar a un enfoque conmemorativo «desde abajo». Esto es, que dirija su atención hacia los individuos y hacia las experiencias personales de guerra. Así se explica que las fuentes privadas de sujetos corrientes ocuparan desde el principio un lugar muy relevante en el esfuerzo colector del museo. Aunque aún no tuvieran la importancia que han llegado adquirir en la colección actual del IWM1. Igualmente, entre los intereses archivísticos del museo destacó desde el principio la colección y preservación de fotografías, películas y videos. El archivo de cine y vídeo del IWM es el más antiguo del mundo2.

La guerra, las mujeres y la propaganda

Lo que es especialmente interesante para nosotros es que desde sus orígenes se creó una subcomisión específica encargada de recopilar materiales relacionados con el trabajo de las mujeres durante la guerra.

El recién adquirido interés que despertaba en Inglaterra el papel público de las mujeres pudo tener que ver con la intensificación de las campañas sufragistas en los años previos a la Primera Guerra Mundial. En cualquier caso, esta contienda ha sido interpretada por varios autores como una cesión fundamental en la historia de Occidente. Sobre todo por la incorporación de muchas mujeres a la esfera pública,en lo que respecta a la incorporación de las mujeres a la esfera pública (al trabajo productivo, a la política, a la cultura): la modernidad comenzó para las mujeres en 1914. De ahí que resulte verdaderamente elocuente el protagonismo que adquirió la experiencia femenina en las colecciones del museo desde sus mismos orígenes. La subcomisión de trabajo femenino (Women’s Work Subcommittee), liderada por Agnes Conway y Lady Priscilla Norman, tuvo en principio por objetivo recopilar fotografías, panfletos e informes manuscritos procedentes de las principales organizaciones femeninas y de mujeres relevantes.

Realizaron un considerable esfuerzo por recrear a pequeña escala los uniformes y equipamientos de las mujeres comprometidas en diversas operaciones militares. Más adelante se mandarían incluso peticiones para recopilar relatos de guerra femeninos. También dibujos que ilustraran el esfuerzo de las mujeres. Esta subcomisión fue la responsable de organizar en octubre de 1918 una de las primeras exhibiciones realizadas por el IWM. Albergada por la Whitechapel Art Gallery, giro en torno al trabajo de las mujeres y asistieron más de 82.000 personas. Incluso la reina visitó la exhibición3.

El archivo del Imperial War Museum en la actualidad

Hoy en día, todo lo recopilado por el Women’s Work Subcommittee está diluido en el resto de las colecciones del museo. Pero ha dejado en ellas una impronta imborrable. Tanto es así que resulta complicado obviar  la perspectiva de las mujeres al aproximarse a la documentación del IWM. No cabe duda de que el enorme esfuerzo de aquellas pioneras ha servido para convertir los archivos del IWM en un lugar privilegiado para estudiar la historia desde una perspectiva feminista: estos archivos no sólo nos brindan acceso a narraciones sobre la experiencia femenina sino que, para variar, estas narraciones están elaboradas y en buena medida —lo que es más extraño aún— compiladas y comisariadas íntegramente por mujeres.

Sin duda, una parada obligada en el trayecto hacia una historia feminista.

Créditos foto principal: Richard Munckton / CC BY 2.0

 

 

 

  1. No en vano, detrás de los cupones para manteca de la cartilla de racionamiento de 1918 se imprimió un llamamiento para recopilar materiales relacionados con las experiencias de guerra Diana CONDELL, «The History and Role of the Imperial War Museum», en War and the Cultural Construction of Identities in Britain, ed. Barbara KORTE y Ralf SCHNEIDER, Ámsterdam y Nueva York: Rodopi, 2002, pp. 29-30.
  2. Roger SMITHER y David WALSH, «Unknown Pioneer: Edward Foxen Cooper and the Imperial War Museum Film Archive, 1919-1934», Film History 12, no 2, 2000: pp. 187-203.
  3. Gaynor KAVANAGH, «Museum as Memorial: The Origins of the Imperial War Museum», Journal of Contemporary History 23, no 1, 1988: p. 90