Orlando y Virginia Woolf

Orlando y Virginia Woolf

Historia de un encuentro

Cuando El Paisaje de la historia se hizo fuerte entre los pasajeros de la clase de “Tendencias historiográfica” hace ya una década, otro polizón se coló entonces sin permiso. Y menos mal que fue así. Visto desde la distancia, resulta sorprendente comprender que un historiador como John Lewis Gaddis, experto en relaciones internacionales de la Guerra Fría y cercano a las políticas de George W. Bush, se permitiera realizar semejantes referencias. Que fuera precisamente él el responsable de este texto brillante. Virginia Woolf le servía aquí a Gaddis para hablar de los pequeños problemas que causan a los historiadores reflexionar sobre el tiempo y el espacio.  Orlando llegó para quedarse.

Orlando, ¿qué hay allí?

Publicado en 1928 en Hogarth Press, Orlando es un lujo para cualquiera que pretenda acercarse a la historia desde una perspectiva feminista. Y también es una magnífica novela. Al menos eso nos parece. En ella Virginia Woolf se pasea por los elementos que cimientan la disciplina histórica y les da la vuelta. Con Orlando no sólo consigue dar el portazo definitivo a las ínfulas objetivistas de la historia, moribundas ya tras décadas de historicismo, sino que también abre una senda que los historiadores hemos vuelto a transitar con asiduidad desde entonces.

Orlando es una representación metafórica de Vita Sackville-West, quizás amiga, quizás amante de Virginia Woolf. Narra la vida de un aristócrata nacido en el siglo XVI, que en octubre de 1928 todavía tenía treinta años y había vivido los más inimaginables avatares. También es una reflexión sobre la biografía y la narración, el impacto en la identidad del paso del tiempo, el propio tiempo histórico y las diferentes formas en las que este es percibido por el resto del mundo. Y, por supuesto, sobre la sexualidad y la homosexualidad.

Biografía y relato

En un momento, hacia la mitad de la narración, Orlando muta su sexo. Si bien es cierto que el carácter andrógino de la protagonista es básico para entender la novela, se despliega entonces uno de los grandes giros narrativos de este texto. Mediante la transformación sexual del personaje, la norma que regula la sexualidad victoriana, y que en gran medida también determina el carácter heteronormativo y masculino de la literatura y la historiografía en la Europa de entonces, se desfigura de tal forma que la experiencia protagonizada por Orlando-mujer da sentido a toda la historia moderna de Inglaterra.

virginiaCréditos de la foto: CHRISTIAAN TONNIS / CC BY-SA 2.0

Gracias a sus recursos estilísticos y narrativos, Orlando constituye un punto de partida esencial para repensar el método histórico y biográfico. En la historiografía, los hechos documentales engendran un desarrollo narrativo que convive con las formas particulares en las que el historiador elige y coloca esos mismos hechos en el relato. El empleo de determinados métodos artísticos y literarios en la creación de una experiencia dramática, en una biografía, es uno de los recursos fundamentales del biógrafo. Orlando es un ejemplo perfecto para ilustrar ese camino equidistante entre la creatividad y lo científico que es la biografía. Paradójicamente, Virginia Woolf pensó su obra como una crítica al género biográfico.

Historia desde los márgenes

Suele ser habitual recomendar Una habitación propia como referencia fundamental de la obra de Virginia Woolf. Sobre todo cuando se persigue señalar su carácter feminista. Pero en Orlando también podemos encontrar esas reivindicaciones políticas. Están escondidas en un relato que busca plasmar aquellas oportunidades que surgen de la desviación de la norma sexual. Y ello a pesar de las dificultades, por ejemplo, los problemas que atraviesa Orlando para mantener herencias y propiedades tras su cambio de sexo.

La ambigüedad y las tensiones provocadas por las normas sociales y sexuales de la época están presente desde el principio de la novela:

Él —porque no cabía duda sobre su sexo, aunque la moda de la época contribuyera a disfrazarlo— […]. 1

Orlando pierde a todos sus amantes a lo largo de la obra. Hombres y mujeres. Harriet es un hombre que se disfraza de mujer para tratar de conquistar al Orlando masculino y que, cuando este se convierte a su vez en mujer, retorna a sus orígenes varoniles para perseguir de nuevo su objetivo. La transformación sexual y la búsqueda de la aceptación social dan como resultado, paradójicamente, una continua desviación de las normas marcadas como válidas. Y como trasfondo, más de 300 años de la historia de Inglaterra.

Créditos foto principal: alittleblackegg via Visual Hunt / CC BY-NC-SA

 

 

  1. Virginia WOOLF. Orlando. Barcelona, Edhasa, 1981, p.11.
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