Mucha y poca clase

Mucha y poca clase

Vanguardia del partido y clase social

No está de más ir a los conceptos de vez en cuando. Y los cien años de revoluciones rusas nos tiran de la lengua.

El marxismo y el feminismo no siempre se han llevado bien. Ni la izquierda en general, ya que nos ponemos en esto. Pero aquí no vamos a hablar de la evidente subordinación sexual existente en las diferentes manifestaciones de lo que se ha dicho que es lo progresista. Lo de izquierdas, lo que quiere supuestamente erradicar las injusticias políticas y sociales. Bueno, más bien en lo que se ha erigido como tal vanguardia. En fin, de momento lo dejamos con un clásico: “la revolución será feminista o no será”.

La transversalidad del género respecto a otras categorías de subordinación política y social, es el punto desde el que entendemos que el feminismo y toda intención de redistribución política y social debe partir. Como dicen los angloparlantes, todo está gendered (marcado por el género). Nos parece una idea fundamental desde donde empezar: la omnipresencia de la marca de género y, por tanto, lo imprescindible del feminismo.

Categorías

Por supuesto eso no implica que sólo haya subordinaciones sexuales. O que estas se desplieguen siempre como las que marcan el sentido más intenso de las injusticias. No se puede obviar la presencia de la marca de género en cualquier análisis que se precie. La forma transversal de operar del género hace que siempre perfile la marca y el carácter de las injusticias.

En demasiadas ocasiones el materialismo histórico ha chocado con el feminismo. A pesar de que desde hace ya muchas décadas se han localizado mucho de sus taras deterministas 1, en general no se ha replegado y sigue disponiendo una definición de clase social que elude al sexo. Y eso supone, sin duda, un gran problema. El marxismo sin confrontarse con el feminismo poscolonial sigue queriendo protagonizar los análisis y el activismo. Entendemos que es ridículo, incluso, hablar de clases sociales, de lucha de clases, sin atender a las injusticias derivadas de la subordinación sexual y colonial.

¿Dónde estamos?

Es que incluso desde la canónica perspectiva que nos lleva al “control de los medios de producción” para localizar a las clases dominantes, es absurdo eludir el género. Las sociedades han de analizarse desde los relatos de sus experiencias y la construcción de datos objetivos (y no por ello infalibles). Desde esa perspectiva, la convivencia, alianza, simbiosis e incluso solapación y vida paralela del heteropatriarcado y el capitalismo, empujan a pensar en una construcción del relato segregante en torno a lo económico que protagonizan las mujeres. A vaciar de contenido económico y político la actividad predominantemente femenina en la historia.

Manifestación de mujeres en Petrogrado, 1917 / Dominio Público.

Ese es el relato de la victoria. O el de la derrota. De este modo, la clase que tiene el control de los medios de producción, y que dibuja el contenido estructurante de las sociedades, coincide en estrategias, objetivos y sujetos con el heteropatriarcado. Y, además, el heteropatriarcado predispone la hegemonía discursiva en torno a lo económico y político que, previamente, ha sido monopolizado por el sexo masculino (propietario y heterosexual). El heteropatriarcado se hace con el control de los medios de producción.

Luego, se crea una narración en la que la segregación y lo que segrega es algo ineludible. Casi una necesidad de la organización social de los seres humanos. Así lo explica Monique Wittig.

Los amos explican y justifican las divisiones que han creado como el resultado de diferencias naturales. Los esclavos, cuando se rebelan y comienzan a luchar, interpretan como oposiciones sociales esas supuestas diferencias naturales […]. Y es sólo cuando la lucha estalla cuando se manifiesta la violenta realidad de las oposiciones y el carácter político de las diferencias2.

Créditos foto principal: gaelx / CC BY-SA 2.0

  1. Por ejemplo, en el clásico Raymond WILLIAMS, Marxismo y literatura, Barcelona, Península, 1980.
  2. Monique WITTIG, El pensamiento heterosexual y otros ensayos, Barcelona, Egales Editorial, 2006, pp. 22-23
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