Viv Albertine: autobiografía e historia

Viv Albertine: autobiografía e historia

Viv Albertine: Ropa, música, chicos

Compramos el libro de Viv Albertine sin saber nada de lo que podíamos encontrarnos ahí dentro. Las Slits eran un grupo que conocíamos de oídas y poca presencia han tenido en nuestras vidas. El personaje de Viv Albertine, pues algo más pero estaba muy lejos de acaparar nuestras horas. De hecho, no sabíamos que estábamos comprando una autobiografía, un libro de memorias o ponga usted aquí el género literario que más rabia le de. Este es uno de los resultados que da el no leer la contraportada de los libros.

Pero fue una agradable sorpresa encontrarse con todo aquello. Viv Albertine ahora prepara una segunda parte centrada en su familia, en los descubrimientos políticos y sociales que Albertine realiza al morir su madre. Como dice la nota de prensa de Faber&Faber, su editorial: parte memoria, parte carta de amor a su madre y parte manifiesto feminista. Si algo puede presumir la obra de Viv Albertine es de intenciones políticas, intenciones feministas. No solo es su obra narrativa, también es su música. Y lo hace tanto con Las Slits como en su impactante etapa en solitario de los últimos años.

La música feminista

Es una lástima que los estudios sobre música popular no hayan tenido un gran impacto en la historiografía o la filosofía, con más que honrosas excepciones. Porque con la música se puede indagar en la historia, en sus requiebros y en sus tensiones y conflictos. La misma Viv Albertine lo dice en su libro: con la música trató de romper con la hegemonía masculina en lo cultural y en el movimiento punk. Porque no solo es en los textos y memorias como las de Viv Albertine donde se desprenden un análisis estético y crítico de lo material. O en las letras de las canciones. También es en la forma de tocar, en el vestir, en los bailes en el escenario y en el local donde suena música. Es en el tomar protagonismo y hacerlo de otra manera.

Es en ese tipo de cuestiones donde Viv Albertine pone el acento en su libro. Pero volveremos a ello más adelante. Es tiempo ahora de entender un poco el potencial valor de un texto como el de la artista para comprender la historia. Sobre todo desde una perspectiva que pretenda fijarse en las desigualdades perpetradas por el sistema. Tanto capitalista como patriarcal.

El género biográfico

Quienes hacemos este blog formamos parte de la Asociación Española de Investigación de Historia de las Mujeres (AEIHM). Al enviar la solicitud para vincularnos no sabíamos que cada año tendríamos un nuevo ejemplar de la publicación de su Seminario Internacional. Y son puntuales a la cita. Mucho. Así que cada vez que abrimos el buzón y nos encontramos con los libros corremos a abrirlo y mirar el resultado. Podéis ver la relación de títulos publicados en los últimos años aquí.

¿Y ahora qué? Nuevos usos del género biográfico, apareció en octubre de 2016. En él aparecen una serie de reflexiones en torno a la cuestión biográfica de autoras de renombre. Por supuesto, también se le dedica un espacio a la cuestión autobiográfica durante la mesa redonda que aconteció. El protagonismo en el libro recae sobre las cuestiones de las fuentes, narración y viabilidad de la biografía, sin diferenciarla de la autobiografía. Y es Pura Fernández quien profundiza con mayor contundencia en las opciones que ofrece la autobiografía. En el significado de su práctica a lo largo de los siglos contemporáneos y modernos.

Es, claro, donde podemos encuadrar el libro de Viv Albertine, en el género autobiográfico. La misma Pura Fernández alude en su texto a los estudios feministas en torno a la narración y la reflexión del yo, al egodocumento. Desde 1980 la reflexión feminista sobre la identidad ha prestado mucha atención al significado de las memorias como medio de construcción identitaria. Pero, asimismo, también ha mostrado la capacidad de esas narraciones para hablarnos de lo social y de lo político. Es decir, de las desigualdades causadas por el sistema género.

Autobiografía y construcción de la identidad

Como bien dice Kathleen Barry, únicamente sobre la base de una conciencia de participación común en el mundo, y en los relatos que explican ese mis­mo mundo, se alcanzaría un conocimiento más preciso conciso sobre la realidad. Será luego labor del biógrafo la interpretación de esa interacción del protagonista de la biografía. Al menos en lo que se refiere al contexto histórico. Y, por supuesto, asumiendo los condicionantes de clase y género en los individuos en sus auto­-representaciones de la realidad. Aquí, la autora es la propia Viv Albertine.

Créditos de la foto: Michael Putland, via Wikimedia Commons

Estas narraciones son producidas dentro del entramado cultural de las sociedades modernas. Aquellas en las que los relatos de auto­-representación y de contar historias (storytelling) se relacionan con un “sentimiento de tomar parte en” el mundo.

Las técnicas propuestas por Carolyn K. Steedman, autora del afamado Landscape for a Good Woman (1986), como la proyección narrativa de expe­riencias que no sucedieron, ofrecen un camino alternativo de conocimiento histórico. Un camino que, no sobra decir, no tiene por qué estar enfrentado al de la verdad histórica. Es en la narración de acontecimientos ficticios donde encontramos solución a vacíos documentales. Son explicativas de procesos históricos determinados. Por ello no es fundamental rebatir la veracidad de lo anecdótico. Se trata de calibrar su encaje en el relato principal.

Entre los objetivos principales de la biografía des­taca el de la convivencia con el espíritu generalizador de la historiografía. Con aquel que tiene pretensiones objeti­vantes para con la subjetividad de los agentes históricos. Esta operación no supone dese­char las bondades derivadas del análisis de lo ajeno a la generalización. Al contrario, pretende acercarse al valor de comprensión del estudio de lo subjetivo y de la auto-­representación de los individuos.

Punk en el siglo XXI

En 2010 se publicó la canción Confessions of a Milf. Todo el texto de Albertine parte del momento en el que volvió a editar música y realizar conciertos. En esos momentos, Albertine había visto como la fabricación de una vida ajena a su pasado punk, la salvó pero la vació. También la envolvió dentro de los clichés matrimoniales en lo que a se refiere a pérdida de autonomía de las mujeres. Es decir, su vida ya no la construía ella. Se convirtió en un ángel del hogar. Y no porque ella quisiera ser madre y luchara por ello. No, ni mucho menos. De hecho ser madre y pensarse como tal es una de las cosas que la empujan a reconstruirse una identidad propia de nuevo.

Así que el libro es una especie de vía hacia la recopilación de la forma en la que volvió a ser Viv Albertine. Es un documento histórico que habla de lo que preocupaba a Albertine. De lo que la movía. Pero, también, es una autobiografía que gira en torno a su yo artista, a su yo punk y guitarrista. A su yo amiga de los Clash pero, al mismo tiempo y sobre todo, independiente y forjadora de nuevas vías en la música y cultura punk.

Porque si el texto es algo, es esto: una reivindicación de la identidad propia de las Slits y del estilo de Viv Albertine. Ella buscaba referencias femeninas en el punk y en el rock y no las encontraba. Así que tuvo que hacer las suyas propias. Por eso mismo, dice, le gustaba la actitud alternativa y original de las Slits. Y por eso mismo pasó por un bache existencial tras su separación.

Ropa, música, chicos (2017). Es este un libro de una feminista que muestra las posibilidades de la biografía y la autobiografía como formas de acceder al conocimiento histórico. Es muy recomendable para comprender la construcción de identidades en el último cuarto del siglo XX y el feminismo en el siglo XXI.

Hay punk más allá del matrimonio.

 

Créditos imagen principal: Man Alive! / CC BY 2.0